PLAN CÓNDOR.

   Siempre hay una potencia externa llamada "El Hermano Mayor". En este caso, es Estados Unidos, quién fomentó junto a varias agencias de inteligencia una "forma" de controlar a su "Patio Trasero" (América Latina) en objetivo de sus propios intereses.
               Ernesto Russo.


Plan Cóndor, también conocido como Operación Cóndor, fue una campaña de represión política y terrorismo de Estado respaldada por Estados Unidos que incluía operaciones de inteligencia y asesinatos de opositores.
Fue implementada oficial y formalmente en noviembre en 1975 por las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur (Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y esporádicamente, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela). Esta coordinación implicó, oficial y directamente, el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países, violación y desaparición o asesinato de personas consideradas por dichos regímenes como “subversivas del orden instaurado, o contrarias a su política o ideología”. El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la estrategia del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política, el sindicalismo, las agrupaciones estudiantiles, la docencia, el periodismo, el campo artístico, la teología de la liberación y el movimiento de derechos humanos. Los llamados “Archivos del Terror” hallados en Paraguay en 1992 dan la cifra de 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidas y 400.000 encarceladas. El Plan Cóndor se produjo en el marco de la estrategia de Estados Unidos en la Guerra Fría, guiada por la Doctrina de la Seguridad Nacional, promoviendo las dictaduras, con el fin de suprimir sectores políticos de izquierda, e impulsar un nuevo modelo económico centrado en garantizar beneficios crecientes a los sectores más conservadores y con mayores recursos materiales. El gobierno de Estados Unidos proporcionó planificación, coordinación, formación sobre la tortura, apoyo técnico y suministró ayuda militar a las juntas militares durante las administraciones de Johnson, Nixon, Ford, Carter y Reagan. Este apoyo para violaciones de los derechos humanos se canalizó con frecuencia a través de la CIA.  



En azul, Estados Unidos quien patrocinó el Plan Cóndor. En verde, países que lo ejecutaron.

Antecedentes

Con el antecedente del decreto Noche y Niebla en la Alemania nazi y similitudes con la “estrategia de la tensión” utilizada en Italia en los años 1970, la doctrina encarnada en la Operación Cóndor surge, según la profesora estadounidense Joan Patrice McSherry (Long Island University), en la década de 1960 en la Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos, en las cuales Estados Unidos enseña a los oficiales latinoamericanos instruidos en ellas acciones “preventivas” (torturas) en la región. Por otra parte, conviene destacar el contexto en que se pone en marcha la Operación Cóndor. A mediados de los años 1970, tras una serie de golpes de Estado, se cuenta con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina:

• En Paraguay, el general Alfredo Stroessner llega al poder en 1954 tras un golpe de Estado.

• En Brasil, los militares derrocan en 1964 al gobierno democrático de João Goulart.

•En Bolivia, el general Hugo Bánzer llega al poder en 1971, después de una serie de golpes de Estado.

• En Uruguay, se instala una dictadura cívico-militar en 1973, coincidiendo con el plan general diseñado para el Cono Sur, donde crecen movimientos populares de envergadura.

• En Chile, el general Augusto Pinochet toma el poder en 1973 tras un golpe de Estado contra el presidente socialista Salvador Allende.

• En Argentina, la junta militar presidida por el general Jorge Rafael Videla toma el poder en 1976 tras un golpe de Estado.

El periodista estadounidense A.J. Langguth atribuye a un operativo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense (como parte defensiva de la Guerra Fría, para impedir la propagación del comunismo en América Latina) la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos,  así como su actuación como intermediaria en las reuniones entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños, la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) y agentes uruguayos; en Argentina había comenzado a actuar la Triple A desde el 21 de noviembre de 1973 (cuando Juan Domingo Perón todavía era presidente), en coordinación con la dictadura de Pinochet en Chile, tal como lo demostraron las investigaciones sobre la Operación Colombo, un modelo de guerra sucia que se ejecutó en 1975. Pero Estados Unidos hizo más que organizar los encuentros: la división de servicios técnicos de la CIA suministró equipos de tortura a brasileños y argentinos (entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el grado de shock que el cuerpo humano puede resistir, señala también Langguth. En 2007, la profesora Joan Patrice McSherry, apoyándose en un documento desclasificado de la CIA fechado el 23 de junio de 1976, confirma el secuestro y tortura de refugiados chilenos y uruguayos en Buenos Aires. Dicho documento explica que ya “a principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos”.

Historia

El Plan Cóndor fue establecido el 25 de noviembre de 1975 en una reunión realizada en Santiago de Chile entre Manuel Contreras, el jefe de la DINA (policía secreta chilena), y los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. A partir de 1976, la DINA chilena y su par argentino, la SIDE, fueron la vanguardia del Plan Cóndor. El 22 de diciembre de 1992, un volumen importante de información sobre la Operación Cóndor salió a la luz cuando José Fernández, un juez de Paraguay, visitó una comisaría en el Lambaré (conurbano de Asunción) para buscar archivos de un ex preso político. En su lugar se encontró con lo que se conoció como los Archivos del Terror, donde se detalla el destino de miles de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Los documentos probaron la existencia del acuerdo entre estos países para intercambio de informaciones y prisioneros, y que el Operativo Cóndor asesinó a unos 50 000 opositores políticos en Latinoamérica (30 000 de ellos desaparecidos) y apresó a alrededor de 400 000. Un cable de ANSA, publicado en tapa del matutino ABC Color, de Asunción, dio cuenta el 2 de diciembre de 2012 que no fue una "casualidad" el descubrimiento de los "Archivos del Terror", sino consecuencia, tardía por las difíciles condiciones políticas de Paraguay, de las operaciones de contrainteligencia relatadas por Alberto Nadra que involucraban a periodistas de la sede en Buenos Aires de la agencia soviética Tass y un alto oficial del Ejército paraguayo residente en Asunción. De acuerdo con estos archivos, otros países como Perú cooperaron en diversos grados, proporcionando información de inteligencia en respuesta a las peticiones de los servicios de seguridad los países del Cono Sur. A pesar de que Perú no se encontraba en la reunión secreta de noviembre de 1975 en Santiago de Chile, hay pruebas de su colaboración con los regímenes del Cono Sur. Por ejemplo, en junio de 1980, se conoció que el gobierno de Perú colaboró con agentes argentinos del Batallón de Inteligencia 601 en el secuestro, tortura y desaparición de un grupo de Montoneros que se encontraban exiliados en Lima. Los "archivos del terror" también revelaron la cooperación, en mayor o menor grado, de los gobiernos de Colombia y de Venezuela, (se supone que Luis Posada Carriles se encontraba en la reunión secreta que ordenó el asesinato de Orlando Letelier con un coche bomba). Se ha alegado también que la organización paramilitar colombiana conocida como Alianza Americana Anticomunista puede haber cooperado con la Operación Cóndor. Brasil firmó el acuerdo más tarde, en junio de 1976, y se negó a involucrarse en acciones fuera de América Latina.

Políticas económicas

Durante este período de políticas neoliberales, el nivel de endeudamiento contraído por las dictaduras militares alcanzó aumento considerablemente respecto a los gobiernos anteriores. Bajo la propuesta de Ronald Reagan definiendo que el Estado no es la solución, sino el problema, Estados Unidos junto con el FMI llevó a cabo una táctica para implantar el modelo económico en los países de Latinoamérica, calificado habitualmente como liberal o neoliberal, ya que estos contaban con numerosos recursos y bienes nacionales que significaban mucho valor para las empresas privadas y que pondrían a funcionar en todo un continente el modelo capitalista. En Chile el gobierno constitucional de Salvador Allende era un gran peligro para el gobierno estadounidense, pues Chile planeaba nacionalizar los bienes del territorio y empezó fuertes relaciones económicas con la URSS. La ACALAC jugó un papel importante en la incorporación de América Latina bajo el liderazgo de Estados Unidos, un importante acontecimiento que definiría la estrategia de implementar el liberalismo económico/neoliberalismo, en la región fue en 1969, se reunió en Asunción la Comisión Consultiva de Asuntos Empresariales, lo más destacado fue la reafirmación de “la orientación de la economía latinoamericana, en el sentido de que la integración económica de la Zona ha de lograrse con base en el desarrollo de la empresa privada fundamentalmente”. En Brasil la desnacionalización por parte del Gobierno de Castelo Branco dejó en condiciones inferiores a las fábricas de capital nacional, pues la Instrucción 289 de principios de 1965 permitía a empresas extranjeras obtener préstamos fuera de fronteras de 7 a 8 % de intereses, mientras que las empresas nacionales pagaban cerca del 50 % de intereses por los créditos. También fue un proceso de invasión bancaria, que desviaba los recursos y ahorros latinoamericanos hacia empresas norteamericanas y a la vez estrangulaba a las empresas nacionales debido a la falta de crédito. La AID ayudó en la implementación de estas políticas liberales/neoliberales dejando el camino a capitalistas norteamericanos de diversas maneras, la más común fue llevado al borde a múltiples naciones al exigirles la aprobación de acuerdos que beneficiaban a quienes se servían del modelo neoliberal. En Argentina, la política económica de José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de Economía de la dictadura, implementada a partir del 2 de abril de 1976, marca el inicio de un proceso de destrucción del aparato productivo y de aumento de la deuda con el FMI para dicho país. La especulación financiera a corto plazo floreció, mientras que la evasión fiscal crónica y los déficits presupuestarios se mantuvieron elevados. Los frecuentes decretos de congelación salarial siguieron deprimiendo el nivel de vida en general, y la desigualdad de ingresos aumentó. Durante el mandato de Martínez de Hoz, la deuda externa de Argentina se multiplicó por cuatro, y las disparidades entre las clases altas y bajas se hicieron mucho más pronunciadas. El período terminó con una devaluación diez veces mayor y una de las peores crisis financieras de la historia argentina. La brecha comercial aumentó durante este periodo en que se llevó la ejecución del modelo liberal/neoliberal en América Latina, ya que las desigualdades fueron notorias entre los países del norte o países desarrollados con los países del sur o países en vías de desarrollo. América Latina ofrecía mano de obra barata, el salario-hora promedio en Estados Unidos era de 2 dólares; en Argentina alcanzaba los 32 centavos; en Brasil apenas los 28; en México 16, en Colombia 17 y en Guatemala apenas se sobrevivía llegando a 10 centavos.

“Sus fórmulas no solo han fracasado en la estabilización y desarrollo, sino que además han intensificado el estrangulamiento externo de los países, han aumentado la miseria de las grandes masas desposeídas, poniendo al rojo vivo las tensiones sociales, y han precipitado la desnacionalización económica financiera, al influjo de los sagrados mandamientos de la libertad de movimiento de los capitales”.
                        Eduardo Galeano.

Casos notables

El asesinato del general chileno Carlos Prats en Argentina y del exministro del gobierno de Salvador Allende, Orlando Letelier en Estados Unidos, fueron partes de la operación, además del atentado para asesinar en Roma a Bernardo Leighton, organizado por el terrorista italiano Stefano Delle Chiaie, quien era un miembro de la Operación Gladio. En Madrid intentaron secuestrar a líderes del MIR chileno mientras que en Roma operaron contra disidentes políticos argentinos. Los agentes de la Operación Cóndor actuaron tanto en países de América Latina como en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, las operaciones no siempre se trataron de asesinatos, también se ocupaban de la captura y entrega de personas consideradas “sediciosas” o “subversivas” por los distintos regímenes dictatoriales. Un caso de importante repercusión fue el del matrimonio Zaffaroni, quienes fueron secuestrados y desaparecidos en Argentina el 27 de septiembre de 1976. Ambos fueron llevados al centro clandestino Automotores Orletti y luego trasladados a Uruguay. Este caso tomó relevancia en 1998 al ser encontrada la hija de la pareja, Mariana Zaffaroni, quien había sido apropiada por un agente de la Secretaría de Inteligencia. Después de su derrocamiento, João Goulart se convirtió en el primer presidente brasileño que murió en el exilio. Murió mientras dormía en la ciudad argentina de Mercedes, el 6 de diciembre de 1976 de un supuesto ataque al corazón. Pasarían más de tres décadas para que su cuerpo fuera sometido a una autopsia. El 26 de abril de 2000, el exgobernador de Río de Janeiro, Leonel Brizola sostuvo que los expresidentes de Brasil Joao Goulart y Juscelino Kubitschek fueron asesinados como parte de la Operación Cóndor, y pidió la apertura de las investigaciones sobre sus muertes. Juscelino Kubitschek murió en un accidente de automóvil. En otro caso, un comando del ejército uruguayo, con la connivencia del régimen militar brasileño, salió de Montevideo, cruzó la frontera clandestinamente en noviembre de 1978 y desembarcó en Porto Alegre, la capital del estado brasileño de Rio Grande do Sul, donde secuestró a un matrimonio de militantes de la oposición uruguaya: Universindo Rodríguez Díaz y Lilián Celiberti, junto con sus dos hijos, Camilo y Francesca (de 8 y 3 años). La operación ilegal fracasó cuando dos periodistas brasileños (el reportero Luiz Cláudio Cunha y el fotógrafo João Baptista Scalco, de la sucursal de la revista Veja en Porto Alegre) alertados por una llamada telefónica anónima, fueron al departamento donde vivía el matrimonio, en el barrio del Menino Deus de la capital gaúcha. Allí, confundidos con compañeros de los uruguayos, los periodistas fueron recibidos por hombres armados que mantenían retenida a Lilián. Universindo y sus hijos ya habían sido llevados a Uruguay clandestinamente. La inesperada llegada de los periodistas rompió el sigilo de la operación, que rápidamente fue desmontada para llevar también a Lilián a Montevideo. El fracaso de la operación evitó que los secuestrados fuesen asesinados. La denuncia del secuestro llegó a los titulares de la prensa brasileña y constituyó un escándalo internacional que violentó los regímenes militares de Brasil y de Uruguay. La larga dictadura de Alfredo Stroessner se convirtió en coetánea de los dictadores Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet. Los Archivos del horror de Paraguay de 1992 constituyen una de las evidencias más poderosas de la represiva dictadura paraguaya. En relación a su población, Uruguay fue el país que tuvo mayor número de presos políticos durante la Operación Cóndor. La CNT del Uruguay (Central Nacional de Trabajadores) mantuvo una huelga general por 15 días a raíz del golpe de Estado. La historia de los Gobiernos militares en Bolivia (1964-1982) y de inestabilidad política facilitaban en Bolivia una dictadura militar como la de Hugo Banzer propiciada hacia principios de los años setenta. Al igual que en otros países latinoamericanos, este régimen se instauró tras derrocar a un gobierno de izquierda (el de Juan José Torres) con ayuda norteamericana. El legislador peruano Javier Diez Canseco declaró que él y doce compatriotas suyos todos opositores a la dictadura de Francisco Morales Bermúdez, fueron expatriados y entregados en 1978, después de ser secuestrados en Perú, a las fuerzas armadas argentinas en la ciudad de Jujuy. También afirmó que existe documentación desclasificada de la CIA e informaciones cablegráficas difundidas por Wikileaks, que dan cuenta de los nexos del gobierno de Morales Bermúdez con la Operación Cóndor. Edgardo Enríquez Espinoza, líder chileno del MIR, fue desaparecido en Argentina. Jorge Fuentes, otro líder del movimiento, fue detenido en Paraguay. Alexei Jaccard y Ricardo Ramírez fueron secuestrados en Buenos Aires en mayo de 1977, y el mismo año se desmanteló una red de apoyo al partido comunista en Argentina. También se denunciaron casos de represión en el país contra alemanes, españoles, peruanos y judíos. El asesinato de Juan José Torres y los de los exdiputados uruguayos Héctor Gutiérrez y Zelmar Michelini en Buenos Aires en 1976 también fueron parte del operativo Cóndor. La DINA contactó a terroristas croatas (es decir, a emigrantes y descendientes de Ustacha), a los neofascistas italianos y al SAVAK del Sha para localizar y asesinar a disidentes en el exilio.

Intervención de otros países

Estados Unidos: Archivos desclasificados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense informan que Manuel Contreras, jefe de la DINA en Chile, fue invitado en 1975 al cuartel general de la CIA en Langley durante 15 días. Tras esa visita, Contreras aparece como “creador” de la Operación Cóndor. El periodista e investigador Cristopher Hitchens indica a Henry Kissinger como ideólogo de dicha operación. En junio de 1976 en Buenos Aires, Robert C. Hill, embajador de EE. UU. descubrió que Kissinger había dado a los generales argentinos una “luz verde” para el terrorismo de estado de la junta, en una reunión de la OEA en Santiago (en el Hotel Carrera). El general Alejandro Fretes Dávalos, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Paraguay, hizo saber que los jefes de inteligencia de América del Sur involucrados en Cóndor “se mantenían en contacto unos con otros a través de una instalación de EE. UU. en la Zona del Canal de Panamá que cubre toda América Latina “ y que era “empleada para coordinar información de inteligencia de los países del Cono Sur”.

Henry Kissinger, instigador principal del Plan Cóndor.

La conexión francesa: La periodista francesa Marie-Monique Robin encontró en los archivos del Quai d'Orsay, del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, el documento original que acredita un acuerdo de 1959 entre París y Buenos Aires que creó una "misión militar francesa permanente" de oficiales que habían luchado en la guerra de independencia de Argelia, y que estaba ubicado en las oficinas del jefe del Estado Mayor del Ejército Argentino. La periodista demostró cómo el gobierno de Valéry Giscard d’Estaing colaboró en secreto con las dictaduras militares de Jorge Rafael Videla en Argentina y de Augusto Pinochet en Chile. Los primeros oficiales argentinos, entre ellos Alcides López Aufranc, viajaron a París para asistir a cursos de dos años en la escuela militar Ecole de Guerre en 1957, dos años antes de la Revolución Cubana y cuando no existía ningún movimiento guerrillero argentino. “En la práctica”, dijo Robin a Página/12, “la llegada de los franceses a la Argentina conllevó a una ampliación masiva de los servicios de inteligencia y de la utilización de la tortura como el arma principal de guerra contra la subversión en el concepto de la guerra moderna”. Los “decretos de aniquilación” firmados por Isabel Perón fueron inspirados en textos en lengua francesa. Además de esta “conexión francesa”, Luis María Mendia también ha acusado a la exjefa de Estado argentina María Estela Martínez de Perón y a sus exministros Carlos Ruckauf y Antonio Cafiero, quienes habían firmado el “decreto contra la subversión” antes del golpe de Estado de 1976. 

Consecuencias

Operación Silencio: La Operación Silencio fue una operación para obstaculizar las investigaciones de los jueces chilenos mediante la eliminación de los testigos, que comenzó alrededor de un año antes de que los "archivos del terror" se encontrasen en Paraguay.

• Contra propaganda: Antes y después del golpe de Estado de 1976 y bajo la cobertura de las agencias de noticias TASS (ex Unión Soviética) y Prensa Latina (Cuba) se concentraron en Buenos Aires las informaciones sobre los asesinatos, secuestros, desapariciones y operaciones combinadas de los servicios de inteligencia de las dictaduras latinoamericanas, provenientes de los Partidos Comunistas de la región y de otras organizaciones, para enviarlas luego a Praga, Berlín, Sofía, La Habana y Moscú. Radio Moscú fue el medio que encabezó la contrapropaganda, ya que emitía boletines semanales o diarios con información y denuncias de Paraguay, Uruguay, Argentina, o Brasil. El más conocido, que preocupó seriamente a la dictadura de Augusto Pinochet, fue “Escucha Chile”, en la voz del multipremiado escritor y periodista José Miguel Varas y Katya Olévskaya. El investigador Alberto Nadra sugiere que en algunas emisiones se insertaban palabras claves que encerraban mensajes sobre acciones de resistencia.

Víctimas

Bajo la denominada Operación Cóndor los regímenes dictatoriales del Cono Sur alcanzaron, desaparecieron, torturaron y mataron no solo a dirigentes destacados, sino también a cientos de militantes menos conocidos. Resulta difícil precisar el número de víctimas de la Operación Cóndor considerándose que es necesario comprobar la coordinación de al menos dos de las fuerzas de seguridad desplegadas en el Cono Sur. En el libro “Operación Cóndor. 40 años después”, se encuentra un listado de 377 víctimas confirmadas de los antecedentes directos de la operación y de Cóndor mismo con varios datos (nombres, apellido, sexo, edad, militancia, datos del secuestro, condición final y si hubo traslado a otro país). A continuación se detallan algunas de las características del listado de víctimas publicado en 2015: 10 nacionalidades (177 uruguayos, 72 argentinos, 64 chilenos entre otros), 219 desaparecidos, 38 asesinados, 126 traslados ilegales entre países y 12 niños robados recuperaron su identidad.

Referencias

Cristian R. Guglielminotti; M. Nevia Vera.: Dictaduras en América Latina: factores internacionales y regionales”. (2016).

• Martorell, Francisco.: “Operación Cóndor, el vuelo de la muerte: la coordinación represiva en el Cono Sur”. (1999).

• J. Patrice McSherry.: “Predatory States: Operation Condor and Covert War in Latin America". Rowman & Littlefield Publishers. (2005).

A.J. Langguth.: “Hidden Terrors: The Truth About U.S. Police Operations in Latin America”. Pantheon, Nueva York, 1979, pág. 251.

• “El principal sostén del programa económico de Martínez de Hoz”. Clarín. (2013).

Galeano, E.: “Las venas abiertas de América Latina”. (4ª ed.) México: Siglo XXI Editores.

Fotografías: créditos a quién corresponda.

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